Lo que verá Messi cuando espere a Cuti y Lisandro en el córner.
Existe la justicia futbolera. Es de otro orden de la futbolística, se le parece a la divina. Cuando un equipo merece y gana, es futbolística. Cuando otro juega con doce y pierde, es justicia futbolera. En todo caso, hubo de las dos. Como si el juego tuviera sus antídotos contra la impunidad. Bélgica pasó por encima a Estados Unidos con Balogun en la cancha y el peso del poder sobrevolando. Sabrán los ganadores cuánto los motivó la decisión de Infantino luego del llamado de Trump. Pasaron de ser un equipo pasivo a merecer el gol cuando lo consiguieron, apenas a los 8 minutos. Rudi García hizo una gran gestión de su plantel: sacó a las figuras, puso a los ágiles. Contra el local no podía jugar de otra forma. Cuando metió a las figuras, estas tenían ganas de más y Lukaku hizo el cuarto. Para festejarlo, sólo les faltó el cartel de MAGA.
Quién lo hubiese dicho: Cristiano incomodó a los compañeros dentro del campo. Portugal jugó tanto para él que se olvidó de jugar. La historia de Cristiano en mundiales estuvo claramente por debajo de su historia en general; mayor cantidad que calidad: una aparición fulgurante en 2006, una jornada memorable de tres goles a España y poco más. España, justamente, se mueve al revés: juega para que cualquiera llegue al gol. Fue de Mikel Merino en el descuento. Luis de la Fuente resultó clave con los cambios: Ferrán Torres por adentro y, como dicen ellos, dos peloteros. Una de las potencias llega de menor a mayor.
Hoy veremos cómo está otra. Quedan diez equipos, hoy quedarán ocho. La selección argentina juega con la formación de la semi 2022 más Lisandro, contra la respetable aunque no temible Egipto y para mostrar que el equipo está recuperado. La santísima trinidad del fútbol: mente, físico y técnica. Como las cabezas son una garantía, si las piernas mejoran el fútbol fluirá. La seguimos cuando se haya apagado la ansiedad.
