El sexto Mundial fue para Brasil, en 1958. También ganó dos de los siguientes tres. Luego se tomó cinco de descanso para llevarse dos de tres. Ese último fue en 2002. Nunca habían pasado seis mundiales sin un Brasil campeón como ahora. El número se suma a la pérdida de esencia. Jogo bonito tiene más nostalgia que descripción. Contra Noruega arrancó con cuatro delanteros, y terminó con Ederson Silva y Danilo Santos en el medio: el futbolero común no tiene mucho registro. Mientras el rival quiso la pelota, Ancelotti armó un equipo de contra. Pudo haber ganado porque falló claras. Pero el fútbol todavía guarda su lógica.
Un cyborg. El androide. Terminator. Una bestia. La creación de la inteligencia artificial. Pero no. Erling Haaland es natural. Leo siguió el camino de Diego; Mbappé, el de Cristiano y Yamal, el de Neymar. Haaland no se compara. Lo suyo son números y números. Ørjan Nyland no atajó en Sevilla, aunque sí sacó todo lo que le vino encima en este partido: penal, de media distancia y fuego amigo. Bancó el 0-0 hasta que apareció el convencido del gol.
Si el llanto de los niños sensibiliza, el de un adulto en especial conmueve. Ahí estaba Neymar, desconsolado porque su gran trayectoria no tendrá ni un título con la selección mayor. Llegó lesionado, se va dolorido en todos lados. El que no quiere a Neymar no quiere al fútbol.
El problema de México no era pasar el cuarto partido sino los octavos de final. Inglaterra le convirtió cuando no lo merecía y defendió los mil centros que luego le tiró. Bellingham juega como cuando llegó al Madrid. Después lo piratearon: penal de bar y descuento ya 11 contra 10. Este día, igualmente, hubo casos peores.
Donald Trump diría que no sabía qué es una tarjeta roja pero reconocería que pidió borrarla. Como el niño que dice que no le gusta la comida antes de probarla. Un niño con poder. Acostumbrado a cambiar los tratados y las normas, en este caso necesitó del canciller del mundo, Gianni Infantino. Canciller con sus preferencias. La roja a Folarin Balogun contra Bosnia había sido polémica, aunque no como para sacarle la sanción como estableció la FIFA. El 9 de Estados Unidos jugará frente a Bélgica pese a haber sido expulsado en el partido anterior. Resta saber si aparecerá la justicia futbolera.