Reunión del G5 en el Mundial: Messi, Mbappé, Vinicius, Haaland y nuevamente se sumó Harry Kane. Habría que agregar a Dembélé, seguramente a Yamal, por qué no a Luis Díaz y veremos si Cristiano repite la segunda de sus tres producciones. Los cracks de hoy son, salvo Lamine, los mismos que hace años. Harry, el 9 con pies de 10, rescató a Inglaterra cuando empujaba y ganaba de arriba, pero la figura era el arquero Lionel Mpasi. República Democrática del Congo honró su lugar. Kane lo frenó dos veces, una de cabeza y otra de bomba. Lleva cinco en cuatro partidos. Alrededor tiene nombres, todavía no un equipo del todo confiable. Por ahora lidera hasta cuando cantan Wonderwall después del partido.
Los africanos habían dado la nota en la fase de grupos: se clasificaron nueve de diez. También la dan en dieciseisavos: quedaron afuera cuatro de los primeros cinco. El paso adelante lo darán cuando se la crean. Sudáfrica no había mostrado nivel para seguir, pero al resto se le escurrieron los partidos en el final. Costa de Marfil perdió uno hasta ganable contra Noruega. Los congoleños entendieron que no estaban para el golpe a golpe contra Inglaterra. Y, sobre todo, Senegal debió haber liquidado el suyo contra Bélgica. Igualmente, la diferencia de dos goles parecía suficiente. Al único que no le pareció eso fue a Romelu Lukaku. El arquero Mory Diaw tuvo la peor salida de su carrera y el alargue agrandó a los belgas. El tema fue cómo se resolvió: a nada de los penales, por uno regalado.
En la bienvenida a Murphy ya se ve a Mauricio Pochettino. «Embajadores de buen fútbol», dice el cartel. Es el más conocido de los doce exjugadores que figuran. En Murphy predomina el campo. El gringo Pochettino, que ahora tomó una forma distinta de gringo. Estados Unidos lo ovaciona, él dirige la orquesta. El local que faltaba clasificarse lo logró: intensidad y contundencia. Incluso 10 contra 11 estuvo incómodo sólo unos minutos. Al ver el nivel de Bosnia Herzegovina, Italia quedó afuera una vez más del Mundial.