Gÿokeres no saludó a Mbappé: se rindió ante él.
Francia no baila al rival, lo demuele. Le sobran minutos en todos los partidos pese a que es un Mundial de finales parejos. Los rivales se ilusionan durante un rato hasta que empiezan a sufrir. Mbappé otra vez tiene misma cantidad de partidos mundialistas y goles; sale a la cancha sabiendo que uno va a hacer. Se sabe que Olise no tiene contrato con ninguna marca de botines: será que juega en patines. Y desde ahí reparte asistencias. El resto se acopla. Tienen problemas defensivos, se dirá. Están más relacionados a los bajones de tensión. Un noqueador no tira manos todos los minutos de todos los rounds. Por eso Suecia, como antes Senegal y los suplentes de Noruega, disponen de minutos favorables. El plan de Francia es golearlos 4-1 o 5-2.
A Erling Haaland se lo mide por los números, en él no hay demasiada letra. Había tocado sólo cuatro pelotas en el primer tiempo, incluida una floja definición. En el segundo subió la cantidad a diez; ninguna tan gravitante como el gol de la clasificación ante Costa de Marfil, con el arco de frente ante el pase de Berg. Ahora lleva 60 en 53 partidos para su selección, 25 en los últimos 13 y ninguno tan recordado como este. Noruega, en su primer Mundial en 28 años, jugará los octavos de final. El sketch del remo había llegado a un jardín de infantes, se había viralizado en un geriátrico y copiado en el Parlamento. El techo del Dallas Stadium potenció el silencio previo al «¡ro!» (remar en noruego), el grito y la explosión.
México salió avasallante. Julián Quiñones juega (y definió) como si fuera un mexicano apasionado. Como a Gilberto Mora le sobra atrevimiento, no se nota que le falten años. Ecuador apuró y pudo haber descontado. Pero la tarea estaba hecha: el quinto partido será realidad. Tenía que ser en su país, como en el 86. Un millón de personas festejaron en las calles cerca del Ángel de la Independencia. Lo que explica que tanto el rendimiento de la selección como la identificación de la gente fueron de menor a mayor. La presidenta Claudia Sheinbaum había dispuesto la prohibición de la venta de alcohol desde la tarde. Con lo que están vendiendo ahora para festejar, la balanza les dará claramente a favor.