Después de exponer compañerismo, Cristiano siendo Cristiano.
Ya lo dijo Zlatan Ibrahimovic: corresponde no decir que volvió Cristiano porque en realidad nunca se había ido. Es cierto que llevaba 10 partidos de mundiales y Eurocopas sin convertir. Pero el número pasó a ser otro: ahora le faltan apenas 25 para llegar a los mil en la carrera. Los compañeros le pasaron la pelota, por lo que la hermana postergará nuevos posteos. También él pensó en el resto: le dejó un tiro libre a Nuno Mendes, que sorprendió al arquero, además de atacar hasta el final. Uzbekistán se hizo un gol y pudo haberse hecho dos o tres más. Khusanov lloraba, Cannavaro sonreía; uno siente la camiseta, el otro está de paso y próximamente se lo verá con cualquier otro buzo.
Inglaterra, la máquina intensa del debut, perdió las ideas para el segundo partido. Se imponen los cambios en las bandas. Kane pasó de estar omnipresente en el debut, bien asistido en el área, a no pesar en el juego; estaba tan desacostumbrado a intervenir que, cuando le llegó una pelota a 5 metros del arco, la tiró por arriba. El portugués Carlos Queiroz ordena a cualquier selección que dirija; también a Senegal. A esos técnicos se les recuerdan las buenas, no el 2-6 para Irán casualmente de Inglaterra en Qatar. Al rato, Croacia eliminó a Panamá. Todo por verse en el L.
Cuesta encontrar un seleccionado de nivel parejo entre los dos partidos, sobre todo si pensamos en los mejores. A los regularmente flojos es más fácil detectarlos: Sudáfrica, República Checa, Qatar, Turquía, sobre todo Túnez, Irak. Argentina y Alemania mostraron caras similares en sus dos triunfos. El resto fue irregular. Colombia mejoró claramente en el segundo. Llamativamente, contra República Democrática del Congo, arrancó para golear y terminó para sufrir. Parece convencido, desde ya ilusionado. El que proyecta se apura. El Mundial más largo de la historia merece paciencia.